Como no es difícil corroborarlo, la derecha chilena, también sus congéneres latinoamericanas, son asiduos usuarios de la hipocresía, el cinismo, y también, la mentira.  A las oligarquías y grupos privilegiados de Chile y el continente la democracia no les ha interesado  mucho históricamente, la verdad sea dicha; en particular,  cuando ellos no ganan elecciones  y cuando no pueden directa o indirectamente, manejar los hilos del poder de manera directa o indirecta.

Pero claro, cuando se habla de la vida de los otros, o por ejemplo, de las necesidades por salud pública, de tener una ley de aborto reguladora, o atender en igualdad de condiciones a los afectados por pandemias, entonces ellos claman y se reclaman “pro-vida”.  Y por supuesto, aquí si que valen los derechos humanos y desde sus medios caen anatemas a quienes no están de acuerdo con ellos.

Pero, ¿cuáles son las vidas que les importan a las derechas y sus socios (que siempre encuentran,  sobre todo, en el intangible Centro político? ) ¿Me podría decir usted lector y lectora? ¿Cuáles violaciones a derechos humanos les inquietan? ¿De quiénes  y por qué?  Decimos que son muchas veces hipócritas y cínicos en su actuación económica o política. Hipócritas, porque aplican un doble estándar: lo que es malo para ellos pero es bueno para las mayorías, es malo. Lo que es bueno  para ellos y sus intereses de poder, pero malo para la gran mayoría, es bueno. Es decir, si un gobierno legítimo, como el de la UP  intentaba ordenar el orden público o socializar algún tipo de propiedad de medios y recursos,  entonces era “malo”; aplicaba violencia, y pasaba a llevar las libertades. Es decir, para ellos, se pasaba a llevar  la propiedad privada (de ellos), al mercado y al derecho natural reaccionario, luego, la vida estaba en peligro y era amenazada por un tipo de virus “ideológico” esta vez que, como usted sabe, había que “extirpar” (mire que casualidad, la presencia del lenguaje de los virus en el pensamiento de derechas).  Sí. Aunque, de nuevo, la “extirpación” no se ejercía sobre cosas, objetos o propiedades (aunque también), sino sobre la propia vida de personas de carne y hueso que eran chilenos y chilenas ( “infectados”) padres, madres, hijos, abuelos, etc.

Aunque la verdad sea que antes del 73, no había campos de concentración, ni DINA, ni CNI, ni Comando Conjunto, ni Dicomcar, ni exiliados,  ni presos “políticos”, ni torturas sistemáticas, ni disolución del Congreso. Pero, fakenews de por medio, no importa, fabricamos para “justificar” todo eso un mal llamado “Libro Blanco” que,  de blanco, solo tenía la tapa. Era la “amenaza” que había que conjurar antes de que fuese demasiado tarde para ellos ( es decir, antes de 1976).

Pero si la Junta Militar, y sus aliados civiles  (léase hoy en la UDI, RN, Acción Republicana y otros)  exilian, liquidan el Congreso, los partidos políticos, los diarios opositores, detienen, torturan y desaparecen a miles de ciudadanos, eso sí es “bueno” y eso sí es estar a favor de la vida y los derechos humanos. Eso, por supuesto, no es violencia, cómo se le ocurre. Es la anti-violencia elevada al cubo para prevenir la eventual violencia de los otros, los más, el pueblo y sus esperanzas.

A esta impostura le cabe el san benito de hipócrita y de cínica: aun al día de hoy existen Ministros de Piñera que  intentan negar las actuales violaciones a DDHH (para qué hablar de las de antes), cometidas desde el 18 de octubre en adelante, teniendo a la vista tres o cuatro Informes de organismos independientes internacionales que dicen lo contrario.

Pero, de nuevo, qué importa. Ellos nos quitan los ojos; ellos gasean de manera indiscriminada, apalean, torturan, vejan a jóvenes, disparan y matan, detienen, difunden el miedo,  pero no importa, ellos  son   “pro vida”, y por supuesto  “anti-violencia”.  Cómo no. La fuerza bruta de la razón de Estado que usan día a día para reprimir, no pues, eso no es violencia. No se sabe lo que es, pero violencia, no.  La única violencia es la que hace el Presidente venezolano y claro, será el Jefe de Estado cubano y el de Corea del Norte, como no. Todos los demás jefes de estado latinoamericanos (incluidos inefables y vendidos como Bukele, Lenin Moreno, Bolsonaro,  Duque o el fraudulento de Honduras) no pues,  ellos son derechistas consecuentes,  íntimos y servidores obsecuentes del Departamento de Estado  y la Casa Blanca. Por lo tanto, cuando matan o torturan, cuando exilian o cierran congresos, cuando sacan ojos o mienten, lo que están haciendo es favorecer a la Vida; y a veces también dicen “para mayor gloria de Dios” (sic).  De sus dioses será. Faltaba más.

Entonces cuidado, no se hable de derechos sexuales, ni de aborto ni de tipos de familias, ni de participación desde la base ni de protagonismo ciudadano. Ni de democracias reales. Por cierto, menos aun de “populismo” o de “socialismo”. Uff.   Todo eso atenta contra “la vida”. Todos aquellos términos se comportan como virus que se expanden aquí y allá y hay que eliminarles preventivamente cuanto antes mejor.

También atenta contra la vida  subirle impuestos a los más ricos o limitar la propiedad privada. También el poner royalties dignos a las transnacionales  que lucran con nuestros recursos naturales limitados .  O exigir una salud, una educación, unas pensiones dignas y adecuadas para una vida decente en igualdad de condiciones.  Pero lanzarle una lagrimógena en la frente a  Geraldine  de 15 años, y dejarla en estado grave en Clínica Indisa,  sin recursos, no pues, eso no es atentar contra la vida de nadie. Además ella es “pobre”.   Hay que  resguardar el “orden” y evitar “el caos”.  Palabritas mágicas estas.  Hacer marchas por el “rechazo” con palos, escudos y chalecos antibalas (que se guardan en el local de la UDI) y golpear a periodistas (caso R. Cavada) eso tampoco es “violencia”. Tener uno de los países más desiguales a nivel mundial, lo cual hace que la sacrosanta propiedad privada esté muy mal repartida, entre otras cosas, no, eso es fruto del azar y la ruleta del mercado, no se hable de  violencia estructural

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pues.  Pero ya se sabe, los que están contra el orden neoliberal lo que hacen  es sembrar ”el caos”.  Un término muy utilizado cuando conviene y que desata las peores sueños en el ciudadano desinformado.

La hipocresía se mezcla con el cinismo en la derecha política. De nuevo hay que hacer una aclaración terminológica, muy importante en estos tiempos de intencionada confusión de todo. No estamos hablando del cinismo como lo entendía la escuela filosófica griega. Ojalá se practicase hoy en el sentido que lo vivían y expresaban los antiguos.  Esta escuela ética fue muy popular. Sus líderes fueron dos de los discípulos de Sócrates: Diógenes de Sínope y Antístenes.  No podemos entrar aquí en detalles. Entre sus postulados  estaba la práctica del desprecio hacia la riqueza, los bienes materiales  y su ostentación. Promovían el llevar una vida sencilla; convivir con la naturaleza y no vivir atado a las cosas. Representaban un estilo de vida orientado a ser libres y de esa manera, felices. En cambio, hoy en día el adjetivo de cínico se le atribuye  a personas o instituciones que mienten sobre algo; a personas o instituciones que realizan actos con descaro sin ocultar ni sentir vergüenza. O,  a personas e instituciones que actúan con falsedad en sus acciones o palabras. ¿Qué pasa en el presente?  : tanto el “orden” (éste orden)  como la propiedad, así como el mercado y el capital, son puestos ( sin confesarlo) por sobre la vida humana y el valor de las personas y la naturaleza.  Aunque ese accionar se disfrace de lucha por los derechos humanos y la libertad, o contra el “caos”.  Esta es la verdad de la derecha política, económica , o mediática.  La derecha neoliberal no soluciona los problemas que el modelo está generando. Lo que hace más bien es agudizar esos problemas  El ejercicio de una razón política desde la hipocresía y el cinismo que hacen las derechas y oligarquías, llevan al nihilismo y a la desvalorización y negación de los que ve como adversarios (de nuevo los más; el pueblo, los disconformes, los rebeldes o los críticos) . Como bien afirma  F. Hinkelammert : “ la técnica social del mercado total se transforma en acción de limpieza y cirujia social. La afirmación del valor absoluto de la vida no desemboca en la afirmación del valor absoluto de la vida de todos los humanos, sino en la afirmación del no-valor absoluto de la vida de los otros”.

Justo ahora se desata una pandemia peligrosa como el coronavirus. ¿Podremos enfrentar con éxito una situación como esta en un país controlado por los privados y los bancos desde la salud hasta las carreteras? ¿Podrá la ideología neoliberal garantizar no solo una buena salud pública al alcance de todos y no dependiente del bolsillo de cada cual, sino también un vivir digno en medio de una cuarentena? ¿O, encerrados todos nosotros, nos comeremos hasta los muebles por que no podremos salir a la calle y no tendremos recursos? Fácil es dictar medidas represivas y de confinamiento. ¿Pero, y las medidas sociales? La limitación e impedimento del lucro de las grandes empresas con bienes fundamentales: comida, medicinas, arriendos y otros, ¿quién les pondrá límites en función justamente -otra vez- de la  VIDA ? ¿Podría el Estado chileno seguir el ejemplo del Presidente de Francia?  Vea como hoy el Sr. Trump quiere hacer negocio y comprar solo para los yanquis una vacuna que los alemanes producen para la eventual  cura del coronavirus. Algo no anda bien  por decir lo menos en el anti-humanismo de los  poderes neoliberales que asolan el  llamado Occidente.   Hay que decirlo…

 

Por Pablo Salvat

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