El principal Puerto de Ecuador, Guayaquil, es también la primera ciudad de América Latina en que todos los servicios están colapsados, debido COVID-19. Un matrimonio al cual concurrió la primera mujer contagiada con dicho virus provenía de España, cuando en ese país ya estaba en auge la pandemia; para rematar las insensateces, el gobierno del Lenin Moreno autorizó un clásico entre los dos principales equipos de futbol de ese país, acontecimientos que se convirtieron en una verdadera bomba de tiempo.

El gobierno de Guayaquil está presidido por el Partido Socialcristiano, cuya gobernadora es Cynthia Vitale. Guayaquil es la capital del Guaya, donde se concentra el 70% de los enfermos con el virus, y que a la fecha suman más de 300 muertos, según estadísticas oficiales – a todas luces, no veraces -.

La economía ecuatoriana hace agua por todos los costados: el petróleo está en su precio más bajo; el banano, (uno de los principales productos de exportación), no está siendo aceptado por los mercados más importantes del Medio Oriente; el país tiene una deuda imparable con el FMI; en lo político, hace poco el gobierno de Moreno logró evitar una verdadera rebelión popular a través de un pacto con las diversas Asociaciones Indígenas, incluso, el gobierno de Lenin Moreno tuvo que trasladarse a la capital del Guaira.

En Guayaquil se concentra el grupo de los más ladrones y corruptos banqueros ecuatorianos, que ha destruido el país a partir del gobierno del democratacristiano, Jamil Mahuad. Hoy, los aliados del traidor, Lenin Moreno, en gran parte se concentran en la capital del departamento del Guaira.

El reinado del neoliberalismo ha profundizado la brecha entre ricos y pobres, y el Puerto de Guayaquil es un ejemplo de la segregación entre los habitantes de los barrios ricos y los de los pobres, condenando a los segundos a una muerte segura, sobre todo indigna e infamante.

La situación actual a causa del Virus es tan grave que las familias se han visto forzadas a mantener en sus casas a cadáveres de familiares en estado de putrefacción, y otros han optado abandonarlos y/o quemarlos en plena calle, para evitar el olor y el contagio. (Si alguien quisiera encontrar la descripción de Bocaccio sobre la peste negra, he ahí un ejemplo, hoy consignado en innumerables videos, que se pueden ver a través de YouTube).

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Los hospitales, sobre todo de Guayaquil, se encuentran actualmente abarrotados, lo que hace imposible acoger a más enfermos, y hay más de cien muertos acumulados en los Centros de Salud, aún no enterrados. Por su parte, las funerarias se ven colmadas de peticiones de cajas mortuorias, que no pueden construirse por falta de madera. Los cementerios y crematorios se declaran incapaces de atender las demandas de familiares de los muertos.

El gobierno se ha declarado incapaz de enfrentar solo esta pandemia y ha recurrido a los métodos más inhumanos, como la acumulación de cadáveres unos sobre otros en carros frigoríficos y conteiner y, como último recurso, el Presidente Moreno prometió la construcción de una fosa común y, ante la indignación de los familiares, optó por adaptación de un camposanto, cuyo costo sería asumido por el Estado.

Ecuador ostenta una de los records de inmigración en España que, para algunos, constituyó una de las fuentes de contagio del virus. Este argumento xenófobo no logra explicar la incapacidad del gobierno para enfrentar la pandemia en este país, y está repitiendo el espectáculo de la muerte negra, sólo faltando “las danzas macabras”.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

03/04/2020

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