En  casi todos los sectores y barrios de Valparaíso  es posible observar muros multicolores con las más variadas temáticas plasmadas en ellos. Algunos son producto de la acción solitaria de un muralista o grafitero, y otros son fruto de una actividad colectiva.

Hace algunos años atrás, el  2017, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia denominada “Lo social reflejado en el Mural”, realizada en el Departamento de Extensión de la Universidad Católica del Maule, en la ciudad de Talca, ocasión en que Alejandro “Mono” González, uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra, realizó una interesante  exposición sobre esta concepción del arte popular del mural. Reproduzco algunos pasajes de su intervención:

“Cuando nosotros hablamos de muralismo pensamos en México, en Siqueiros, el autor.             

Cuando uno ve algo en la calle no ve al autor y a veces ni siquiera está la “chapa”, por ejemplo        “El Mono”. Por lo general yo no firmo, pero lo que se puede apreciar son los estilos. El trabajo de la calle no es de un autor, sino de un colectivo e incluso de lo que sucede alrededor de la obra. Por ejemplo la señora que nos facilita el muro, la que nos convida un café, quien nos regala la pintura. Entonces, este fenómeno colectivo es lo interesante.

 

(…) En cada proceso de base de movimientos sociales podemos hablar que también se van conquistando expresiones culturales populares (…) También hemos juntado técnicas diversas en un mismo mural, entre los viejos y los jóvenes, con las distintas herramientas que usan unos y otros, brochas, rodillos, espray. Otra de las cosas que hay que tener en cuenta al pintar un mural es la de respetar el espacio territorial donde se realizará el mural. Muchas veces uno quiere llegar a pintar una imagen, pero es importante respetar al  espectador que está allí, al público, a los habitantes de ese lugar, porque al final uno va, pinta y se retira, pero ellos quedan.                              

 

Otra de las cosas que aprendí por las calles es que muchas veces el espectador no se va a parar a mirar un mural, entonces lo que me interesa es cautivar esa mirada, provocar esa vista. “

 

Estos pequeños párrafos extraídos de lo expresado por Alejandro “Mono” González, en donde estrega elementos para ent ender su concepción del muralismo, sirven como introducción a un trabajo colectivo realizado por iniciativa del Centro Cultural Las Cañas en la calle Van Buren de Valparaíso, a principios de octubre del año 2019.

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En un muro de alrededor de unos 80 metros de longitud, distintos grupos de muralistas se concertaron para materializar un mural relacionado con el tema de la salud pública. A través de ocho imágenes y estilos diferentes, concretaron una sola expresión de arte popular colectivo.

Para nadie es un misterio las dificultades que deben enfrentar los recintos de atención de salud pública en Chile, la que atiende a un universo superior al 70% de todos los chilenos y chilenas, pero los recursos necesarios, tanto en infraestructura, personal, como insumos, son insuficientes para satisfacer de buena manera tan alta demanda, debido a la falta crónica de recursos originada por un modelo neoliberal impuesto durante la dictadura en nuestro país, el que privatizó el derecho a la salud en Chile, transformándolo en un lucrativo negocio que hizo brotar clínicas y centros privados de salud a lo largo de todo el territorio nacional. Este modelo fue profundizado por los gobiernos civiles de la post dictadura, los que solo realizaron algunas reformas superficiales que no resolvieron el problema de fondo, ya que el sistema imperante  privilegia la iniciativa privada por sobre la responsabilidad estatal. Como consecuencia de esta realidad, la atención de salud en los servicios públicos se aleja del estándar de dignidad y calidad con el cual  merecen ser atendidas todas las personas.

Lo anteriormente expresado fue el motivo que llevó a los dirigentes del Centro Comunitario Las Cañas a plantearse el desafío de realizar un mural reclamando “Salud digna para todas y para todos”, el que se concretó, como decía anteriormente, en octubre del año pasado.

Se consiguieron un extenso muro ubicado frente al Servicio de Oncología y la Posta Infantil del Hospital Carlos Van Buren y convocaron a participar en su elaboración a distintos grupos y colectivos de artistas populares, quienes, junto a vecinos y vecinas del cerro Las Cañas, en forma solidaria acudieron a este encuentro, para organizarse, planificar y plasmar su arte popular

 

Durante tres días, los muchachos y muchachas  fueron trazando imágenes sobre el muro y llenándolas de colores, para expresar visualmente, en forma muy pedagógica, el concepto temático elegido en esta ocasión.

 

Hoy, a inicios de junio del 2020, el contagio ascendente del virus Covid 19, que según las proyecciones seguirá incrementándose, ha dejado brutalmente al desnudo la precaria e indigna situación sanitaria  denunciada en el mural realizado el año pasado frente al Hospital más importante de la ciudad de Valparaíso.

El deterioro de la salud pública, que es uno de los nefastos síntomas  provocados por la enfermedad del sistema neoliberal implantado en Chile, se nos muestra cada día en forma más cruda y dramática, situación que bien podría graficarse en un “Guernica sanitario”.

Guillermo Correa Camiroaga,  Valparaíso 02 junio 2020

 

 

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