Trump suma una colección de libros y testimonios que lo presentan tal cual es: mitómano, corrupto, narcisista, ignorante y de un egoísmo rayano en la patología, y usa el poder que le confiere la presidencia de la nación para realizar sus propios negocios, (en este plano, Bolsonaro y Piñera son alumnos aventajados).

Trump representa a un sector de los norteamericanos blancos, protestantes y anglófilos, es decir, la peor escoria del imperio norteamericano. En las elecciones de 2016 ganó gracias a los votantes de los estados más racistas, analfabetos y empobrecidos de Estados Unidos.

Por otra parte, su rival demócrata, Hillary Clinton, que había sido Secretaria de Estado durante el gobierno de Obama, tenía a su haber el conflicto por la intervención del imperio americano en la “primavera árabe”; la pareja Clinton, al servicio de Wall Street, se hizo famosa por lo corrupta, (Bill Clinton logró zafarse del empeachment, sin embargo, no cabe duda de que cometió el delito de falso testimonio en el caso Mónica Lewinsky).

En la contienda que libraron Trump y Hillary Clinton en las elecciones presidenciales, el primero triunfó a causa del anticuado sistema electoral norteamericano por el cual los representantes de los distintos estados eligen al Presidente de esa nación que, en este caso, Trump ganó en los estados, mientras que Hillary Clinton ganó por más de 3 millones de votos, emitidos por los ciudadanos, (a esta estupidez la denominan democracia).

En sus más de tres años de gobierno Trump se las ha arreglado para aislar a los Estados Unidos del resto de los países del mundo: rompió con el Tratado de París sobre el medio ambiente, Chantajeó a sus socios de la OTAN, trató de “comprar” al Presidente de Ucrania para que presionara a los jueces en contra del hijo de Joe Biden, candidato actual y su rival político. (Antes había demostrado admiración por Vladimir Putin, pues prefería a los gobernantes autoritarios que a los seudo-demócratas que le limpiaban las botas).

El ex consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, agrega nuevos datos que dejan al magnate-Presidente a la altura del unto: en uno de los párrafos de su libro, La habitación donde todo ocurrió. Memorias de la Casa Blanca, próximo a publicarse, (los jueces denegaron la petición de los abogados de la Casa Blanca en el sentido en prohibir la publicación y venta de los ejemplares), asegura que Trump es un ignorante, por consiguiente, incapaz de gobernar.

Los republicanos, prostituidos por el mismo Trump y mayoritarios en el senado, negaron la aceptación de nuevos testigos que pudieran hundir al Presidente, y uno de ellos era precisamente Bolton que, en su libro acaba de confirmar, con lujo de detalles, cómo Trump amenazó al Presidente de Ucrania, con retirarle la ayuda económica si no presionaba al juez que llevaba la causa del hijo de Biden.

Actualmente, John Bolton dice estar dispuesto a testimoniar ante el senado en el caso de ser convocado, (“sospechosa la we´a”, como diría un humorista chileno, pues cabe preguntarse por qué Bolton no lo hizo en el momento oportuno, que hubiera significado la salida de Trump del gobierno).

Bolton escribe que Trump es un ignorante en muchas materias, sobre todo en política internacional, (aún cree que Finlandia pertenece a Rusia, y que Venezuela es poco menos que una provincia de Estados Unidos ´especie de Puerto Rico´, y Trump quería que se invadiera a Venezuela, pues le parecía muy divertido, por ejemplo).

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Según el libro de Bolton, a Trump sólo le interesan dos cosas: en primer lugar y, sobre todo, sus negocios y enriquecimiento personal que, para lograrlo, usa su poder presidencial, (cualquier semejanza con el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, es una mera coincidencia); en segundo lugar, triunfar en las elecciones del 3 de noviembre próximo, sea a la buena o con trampa, pues para él, “el fin justifica los medios”.

Bolton, en su libro, relata con lujo de detalles una conversación entre el Presidente Trump y el mandatario chino, Wi Jinping. En el intertanto, de las conversaciones sobre negocios entre ambas potencias, Trump desvió la conversación pidiéndole al gobernante chino que lo apoyara en las elecciones presidenciales de noviembre, a cambio de comprar productos agrícolas a Estados Unidos, pues esta acción haría posible que Trump ganara con los votos de los electores de los estados productores de soya, (ya el Rusia Gate lo ha perseguido en período presidencial, hasta ahora, y si se suma actualmente el China Gate, es probable que termine en la lona, y luego, en una celda).

Hay periodistas vendidos que aún creen que Estados Unidos es el país modelo de la democracia y de la justicia. La fe, acompañada de buenos y copiosos billetes verdes, es siempre muy útil. Los últimos acontecimientos prueban que en Estados Unidos aún pervive un sector racista, xenófobo y ultranacionalista, especialmente ubicado entre blancos, predicadores canutos y anglófilos, sumado a una policía criminal que actúa en contra de la ley atacando, fundamentalmente, a la minoría negra, árabe y latinoamericana, (utilizo el vocablo “negro”, pues el afroamericano es inadecuado ya que excluye a los hijos de esclavos caribeños y sudamericanos).

Trump trató de llevar a cabo un acto político de campaña justamente en la ciudad de Tesla, estado de Oklahoma, donde fueron masacrados miles de negros, en 1921, y justamente coincidía con el fin de la esclavitud en Estados Unidos, (reemplazado en los estados del sur por el apartheid). Esta provocación fue pospuesta para el día siguiente, y en el mismo lugar, en el que Trump tuvo una magra asistencia.

Decir que es democrático y libertario un país en el cual se declara toque de queda en diez estados, y que, además, se militariza la capital federal, es no entender que los valores de gobierno de pueblo, para el pueblo y con el pueblo hoy han muerto en las fauces del mercado financiero, (cada vez que se habla de democracia es preciso agregarle su complemento, “bancaria”).

 Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

22/06/2020

 

 

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