Al Presidente Piñera le gusta jugar con el ensayo y error, desgraciadamente este método, que se usa en la ciencia experimental primordialmente, no le hado resultados positivos, porque cada vez que lo usa, deja la tendalada de “muertos”, (por ejemplo, las cuarentenas dinámicas).

El gabinete, que viene de abandonar el poder, ha sido una aplicación radical del método por ensayo y error (¿o de error y ensayo?). El Comité político estaba dominado por el partido político más pequeño del Chile Vamos, y de una vocera que resultó muy inútil, pues las funciones que debía desempeñar las monopolizó el Presidente Piñera.

Según el filósofo Federico Nietzsche, el pasado, cuando ha sido muy estudiado profundizado y conocido, tiende a paralizar las ideas de cambio y de acción, y algo así está ocurriendo con este nuevo gabinete ministerial: en el primer gobierno de Piñera el entones líder de la UDI, Pablo Longueira repetía que el gobierno carecía de relato, idea amplificada por los distintos de comunicación de derecha, (que eran, en su mayoría, de derecha), y tal fue su reiteración que el propio Presidente lo convocara, junto a su primo, Andrés Chadwick, y a la senadora Evelyn Matthei, además, a otros políticos de la UDI y de RN, a fin de que integraran un gabinete netamente política, esta vez, dominado por la UDI.

En el gabinete conformado el 28 de julio, más o menos se repitió la historia, con la sola diferencia de que, esta vez, no se “expulsó” a los tecnócratas, sino que se embistió contra el Partido Evópoli. El reciente gabinete pretende integrar a los jefes de los partidos de la derecha y, sobre todo, a los líderes de las fracciones: Andrés Allamand, transformado en un irascible partidario del rechazo en el plebiscito de octubre próximo, y enemigo de la aprobación de la reforma constitucional, que permitía el retiro del 10% de los ahorros en las AFPs; el nombramiento del ex carabinero, Mario Desbordes, líder de la tendencia progresista de la derecha.

A Allamand se le encargó el ministerio de Relaciones Exteriores, muy elegante, cargado de buenas maneras y con olor a colonia. Mario Desbordes aceptó el ministerio de Defensa, que podría ser un lugar agradable para él en su calidad hombre de armas, (en el fondo, esta última designación es una trampa, pues como ministro se ve obligado a mantenerse fiel al Presidente, por consiguiente, no continuar liderando a la llamada “derecha popular”, (a lo mejor, le costaría la futura candidatura a la presidencia de la república).

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La disputa entre Joaquín Lavín y Sebastián Piñera viene desde hace mucho tiempo, y no falta el mal pensado que opine que nuevo gabinete es una venganza de Piñera en contra de Lavín.

En cuanto recién nombrado ministro del Interior, Víctor Pérez, (senador chillanejo, con treinta años en esa corporación y que podía repostularse), siempre ha formado parte del sector más reaccionario de la UDI, amigo de la presidente de ese partido, personaje poco carismático, pero un funcionario leal a la ultraderecha y que no discute nunca las órdenes de su jefe directo.

Con el nombramiento de Pérez Varela está claro que la última etapa del gobierno de Piñera no será más que un viraje a la ultraderecha, además del abandono de toda posibilidad de diálogo con la oposición.

Este gabinete, aparte de representar al sector más duro de la derecha, augura una corta duración, pues de ganar el SÍ Apruebo en el plebiscito de octubre próximo, llegará rápidamente a la estación terminal.

Los ministros salientes, Gonzalo Blumel y Claudio Alvarado, sólo estuvieron algunos meses en el gabinete, Alvarado, a quien le atribuían cualidades de zorro maquiavélico para destruir las trampas del enemigo, resultó que era sólo una inocente paloma, a quien no se le tomaba en cuenta en el Parlamento; Blúmer, que prometía grandes cambios en el gobierno de Piñera, no le alcanzó ni para implementar el programa acorde con su ministerio.

En enroque del ministro Cristian Monckeberg desde el ministerio de Desarrollo Social al ministerio de Secretaría de la Presidencia era obvio, dada la incapacidad de Pedro Álvarez Salamanca.

Por segunda vez Piñera, el demócrata cristiano frustrado está preso de la UDI más facha.

 

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

29/07/2020

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