Debate Opinión política

Plebiscito de salida, el falso dilema planteado

Instalar el foco en lo que gusta o no del texto propuesto por la Convención Constituyente para el plebiscito de salida, no es lo que se pregunta realmente, lo que se pregunta es que si se aprueba o se rechaza el texto propuesto.

 Y esa decisión tiene un doble efecto, si gana el Apruebo se cancela la Constitución vieja, la impuesta a sangre y fuego por el dictador, y de la misma manera, si gana la opción Rechazo se aprueba por el pueblo la Constitución del ’80, que jamás se había aprobado, que jamás estuvo legitimada, y que ahora, en el hipotético caso de ganar la opción Rechazo, se aprobaría por primera vez después de 40 años de vigencia, y se legitimaría sin apelación la vieja y controvertida Constitución.

No es una interpretación lo que estoy afirmando, porque la ley que permitió este “camino institucional” que nos pone en el trance descrito, no admite interpretación, es seca y clara como lo establece el texto de la ley, la ley 21.200 en su última frase de su último artículo, el artículo n°142, a saber: “Si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución”.

 No voy a entrar al análisis de los efectos de la aprobación o el rechazo, porque estaría cayendo en la subjetividad que en este caso quiero evitar, puesto que mi propósito es poner el foco en la intención de instalar una realidad virtual diseñada por los propagandistas del rechazo, que han logrado instalar el triunfo de esa opción mediante encuestas infiriendo ese hipotético resultado, mediante preguntas confeccionadas a la medida para ese propósito. Será pertinente la interpretación de los resultados el mismo día en que se conozcan esos datos de la realidad, no antes. El 4 de septiembre próximo.

Es muy fácil en los términos planteados, en el falso dilema, encontrar puntos en desencuentro con la propuestas, de hecho están escritas las discusiones, los borradores, los intentos por llegar a acuerdos entre los mismos redactores, cómo no va ser entonces aún más fácil, encontrar desacuerdos con los que están dudosos en votar la opción apruebo, yo mismo tengo desacuerdos sin tener ninguna duda y habría preferido un texto más jugado, pero nadie, entre los grupos existentes en la Convención, tenía la mayoría, la alta mayoría de 2/3 para aprobar por sí solos cada artículo redactado, ni la mínima e inédita minoría de 1/3 para vetar nada, sin embargo esas fueron las reglas del juego aceptadas, un lujo de ejercicio democrático en esas condiciones, según mi parecer.

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Estoy seguro que la impudicia de hacer una propuesta tanto indecente como absurda a la “ contraparte”, a una “centro izquierda” , antes de conocer el texto definitivo de la propuesta a los electores, antes de conocidos los resultados del plebiscito de salida, no tiene otro propósito o despropósito que debilitar la opción apruebo y afianzar la opción rechazo puesto que alentados con los logros de instalar la cuestión del “triunfo virtual” de la opción rechazo, ahora desesperadamente y contra el tiempo demuestran inequívocamente, la intención de acortar la brecha que saben que tienen con la opción apruebo, anunciando que van a hacer pública como coalición , es decir RN, UDI, y Evópolis esa anunciada propuesta esta semana en curso, y aseguran que personeros relevantes de la “centro Izquierda” serán sus interlocutores para discutir esa propuesta saliendo del anonimato.

Veremos que ocurre esta semana, espero que se muestren esas cartas incógnitas, y no que recurran solamente a la carta fallida de “Los amarillos” cuyo único líder visible es el autodefinido intelectual de Izquierda, financiado por El Mercurio, HP Billington, y la Cámara Chilena de la Construcción, representantes de la oligarquía más recalcitrante, el propagandista Cristián Warnken, hasta que no se les ocurra otra idea luminosa para la próxima semana o el próximo mes.

Por René Dintrans

 

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  1. Felipe+Portales says:

    El grave problema es que si las normas de enlace estipulan que el Senado se prorroga por cuatro años más, las dos derechas tendrán todo el tiempo del mundo y los quórums (más de dos tercios en ambas cámaras) para distorsionar o impedir la legislación que aplique la nueva Constitución; e, incluso, ¡para modificar lo que quieran de ésta!…

    • René Dintrans says:

      El tema es complejo profesor Portales, y creo que existe cierta confusión entre los propios convencionales en cómo hacer para que la nueva Constitución no sea burlada en un segundo después de ser aprobada. Le encuentro toda la razón en que prolongar hasta el 2026 dará tiempo a la mayoría de la casta política, las 2 derechas, para cambiarla a su antojo, pero aún podrían hacerla antes que entre en vigencia, aunque sea feo. Creo entender que reproducir los 2/3 aunque tenga ese corto plazo y sea restringida a las normas de implementación tampoco es muy lindo, sin embargo se corre ese riesgo. Impedir que opere el actual congreso implica necesariamente que entre en vigencia inmediatamente la Constitución nueva cancelándo todas las instituciones que contempla. Entónces habrá que ver si se cuenta con los votos actualmente en el Pleno, y de la virulencia en que contraatacarán los que tienen intereses personales y fundamentales . La oligarquía financiera y los senadores.
      por un lado creo que el senado en especial está medido como la institución más desprestigiada, por lo tanto es el momento de hacerlo, ganaría adeptos la opción apruebo, pero catalizaría la reacción de los poderosos. Sinceramente no se cuál es lo óptimo en realismo político. Mañana se resuelve creo, si es que ya no está resuelto.

  2. Serafín Rodríguez says:

    El plebiscito del 25 de octubre del 2020 mayoritariamente aprobó la redacción de una nueva Constitución con un 78,28% de los votos válidamente emitidos y con un 79% de dichos votos, que el órgano que la redactara fuera la CC. Obviamente, si se rechaza la propuesta de nueva Constitución de la CC, la Constitución actual tendría que seguir vigente tal como dispone a Ley 21.200 promulgada el 24 de diciembre del 2019 pues el país no puede quedar en un vacío constitucional.

    Dados los resultados del plebiscito del 25 de octubre del 2020 que no sólo aprobó el proceso constitucional en curso sino que rechazó por una devastadora mayoría la continuidad de la Constitución vigente, resulta políticamente inviable mantenerla si el 4 de septiembre próximo se rechaza la propuesta de la CC.

    Suponer que en el caso de que se rechace la propuesta de la CC, la cudadanía se estaría pegando una gran voltereta en el aire y reclamando la continuidad de la Constitución de Pinochet, la misma que rechazó por un casi un 80% de los votos en octubre del 2020, es lisa y llanamente un disparate.

    Si el pueblo soberano rechaza la propuesta de nueva Constitución de la CC, será claramente porque no le resulta aceptable, no porque quiera la continuidad de la Constitución que ya rechazó, independientemente de lo que diga la Ley 21,200.

    Dicho todo lo anterior, lo que aquí tenemos es un conflicto entre la voluntad de la clase política y la voluntad de la mayoría ciudadana, un conflicto que también se extiende a lo que señala el profesor Portales en su comentario. Su resolución va a depender única y exclusivamente del grado de movilización y organización con que reaccione la ciudadanía en el caso de una implementación torcida de la eventual nueva Constitución o cualquier pretensión de continuar con la actual si el próximo 4 de septiembre si se la rechaza.

  3. Felipe+Portales says:

    Estimado Serafín: ¡Si se prorroga este Senado por cuatro años más; no servirá de nada el triunfo del Apruebo, porque las dos derechas tendrán todo el tiempo y los quórums para desnaturalizar como quieran la nueva Constitución en su aplicación legislativa concreta!

  4. Felipe+Portales says:

    Y por si lo anterior fuese poco, si se prorroga el actual Senado (lo que parece ya un hecho) ¡el gobierno de Boric, aunque quisiese, no podrá hacer NINGUNA modificación legal sin el acuerdo de la derecha tradicional, ya que esta tiene el 50% (25) de los senadores. Y lo increíble es que si las fuerzas políticas gubernamentales (FA, PC, PS, PPD, PR, PL) se colocan de acuerdo en el Senado (más la bancada de pueblos originarios y los independientes de izquierda) ¡tienen perfectamente los dos tercios de la CC para estipular algo que por lo demás es de lógica elemental y que ha sido común a todas las nuevas Constituciones: Proceder a elecciones inmediatas del nuevo Poder Legislativo que, entre sus principales funciones y atribuciones está la de aprobar las leyes que permitan aplicar efectivamente la nueva Constitución!

    • René Dintrans says:

      Estoy totalmente de acuerdo , gracias por la aclaración, solo les quedaría intentar una manipulación haciendo otra reforma o intentando hacerla, porque no tengo muy claro que puedan hacerla antes que termine su mandato la CC. De modo que de ser posible esa novísima reforma antes de terminado el mandato del pueblo a esta convención, creo, que sería el mejor escenario para el éxito de la CC y de la popularidad del presidente. existirían razones objetivas para que el pueblo se movilice frente a una acción antidemocrática del Congreso, que es la institución peor evaluada de la población, un escenario providencial. ojalá que su desesperación los lleve a ese trance, la semana pasada vi a Chaguan decir en la tele que su campaña va a prescindir de personeros de su sector, es decir ya evaluaron o tomaron conciencia que la gente no los quiere, a los políticos personificados en senadores y diputados a partir de la subida del apruebo según Cadem.

  5. Patricio Serendero says:

    Es el sueño del pibe pensar que la CC va a aprobar la idea de que toda la instucionalidad se renueve ahora mismo. La Comisión de Armonización (un eufemismo para indicar que se pulirán las aristas más incómodas, armónicamente), ya ha recibido la propuesta de 4/7 para modificaciones al texto constitucional y mantención del Senado y Cámara hasta 2026. Esta es otra aplicación del concepto ultra moderno de “gradualidad” que antes se llamaba “en la medida de lo posible”.

  6. René Dintrans says:

    A veces, Patricio Serenderos, es preferible tener sueños de pibe que quedar paralizado por los acontecimientos y el pesimismo que está marcado en alguna parte del cerebro con tanta derrota y burla.
    No veo el por qué no se pueda llegar a un acuerdo que mida bien los efectos de las normas transitorias que se apliquen frente al trance de suicidio de la nueva Constitución como lo explica Felipe Portales en relación a esperar hasta 2026 la permanencia del Congreso y otras instituciones con el fin de que entre en función la nueva Constitución en el menor plazo posible. no hay más que invocar lo que dice la propia ley 21200 que dice claramente cuál es camino a seguir en ese trance, cito textual:
    “Artículo 138. De las normas transitorias.
    La Convención podrá establecer disposiciones especiales de entrada en vigencia de alguna de las normas o capítulos de la Nueva Constitución.
    La Nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular, salvo que aquellas instituciones que integran sean suprimidas u objeto de una modificación sustancial.
    La Nueva Constitución deberá establecer el modo en que las otras autoridades que esta Constitución establece cesarán o continuarán en sus funciones”
    Está claro según mi parecer, que la vigencia del Congreso y el presidente de la república pertenecen al conjunto de aquellas instituciones que son suprimidas o han sido objeto de una modificación sustancial.

  7. Felipe+Portales says:

    Estimado René: El problema es que está ya claro que quienes consensuaron los destinos del país en “los 30 años” (Derecha + Concertación) han ya consensuado nuevamente (con la subordinación del FA y el PC) que -de manera totalmente grotesca y nunca vista en el mundo en un proceso constituyente- el Congreso antiguo elegido bajo la Constitución fenecida ¡seguirá vigente otros cuatro años con la crucial tarea de aplicar legislativamente una nueva Constitución! Obviamente, ellos podrán impedir y desnaturalizar lo que quieran de esa “nueva” Constitución. Está clarísimo que no van a aplicar el propio Artículo 138 que por elemental lógica aprobó la Reforma Constitucional (Ley 21.200) que dio origen a la Convención en diciembre de 2019. Así que, por favor, no nos engañemos al respecto…

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