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Colombia: las madres de los Falsos Positivos merecen justicia

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Entre 2002 y 2010, para dar prueba de la lucha en contra de la guerrilla colombiana, el gobierno Uribe asesinó intencionalmente a miles de jóvenes colombianos. Las cifras oficiales hablan de 6 402 víctimas, pero las organizaciones de derechos humanos reconocen hasta 10 000 casos. Es la terrible historia de los falsos positivos: así se recuerdan a jóvenes ejecutados por el ejercito colombiano y considerados como muertos en combate en el marco del conflicto armado interno de Colombia. Han pasado más de diez años desde que esta mancha negra y sombra de la historia colombiana fue revelado, sin embargo, sus mandatarios quedan impunes, la reparación de las víctimas y sus familias, inexistente. Una de las tantas responsabilidades del gobierno Uribe que quedan irresuelta.

Hace más de 10 años estalló uno de los escándalos más graves sobre violación a los Derechos Humanos por parte de las Fuerzas Militares en su historia: nos encontramos en Colombia, cuando en 2008 se conoció el caso de 19 jóvenes del municipio de Soacha y de la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, que habían aparecido en una fosa común en Ocaña, Norte de Santander, tras ser ejecutados y presentados como guerrilleros muertos en combate por parte del Ejército.

«A mi hijo me lo sacaron de acá el 6 de febrero de 2008 y me lo mataron el 8 de febrero de 2008. Lo que pido es que a estos militares los condenen porque nosotras hemos andado con este viacrucis diez años y ellos están libres en la calle como si no hubieran hecho nada” Este es el reclamo de la señora Rubiela Giraldo, madre de Diego Armando Marín, uno de los 6,402 inocentes asesinados a sangre fría por el ejército colombiano durante la barbarie hoy conocida como “Falsos Positivos”.

Como es común entre las victimas de esta matanza, Diego Armando provenía de una familia humilde. Su madre, Rubiela Giraldo, una mujer campesina de El Fresno (Tolima) había formado hogar con el amor de su infancia con el que tuvieron 4 hijos y se trasladaría luego a la ciudad donde se emplearía como obrera textil. La familia Giraldo era una más de las miles que saldrían del campo huyendo de la pobreza, de la violencia o simplemente en busca de nuevos horizontes en la gran ciudad. 




El 6 de febrero de 2008 la vida de esta familia cambiaria para siempre. Diego Armando estaba recién egresado de prestar servicio militar obligatorio cuando en su vida se cruzó el señor Pedro Games quien ese dia lo sacó de la casa con promesas laborales y la esperanza de una vida mejor. Esa fue la ultima ves que Diego Armando fuese visto con vida. 

El 1 de octubre del mismo año la señora Rubiela recibiría la horripilante noticia de que el cuerpo sin vida de su segundo hijo había sido encontrado en una fosa común de Ocaña en el Norte de Santander. El señor Games lo había conducido con falsas promesas a su muerte. La justicia luego establecería que Games cumplía la labor de “reclutador” en una gigantesca industria de la muerte que se conoce en Colombia como la tragedia de los “falsos positivos”.  Los reclutadores se encargaban de engañar a jóvenes humildes para entregárselos al ejército que los asesinaría y con la ayuda de la fiscalía, la policía y otras ramas del estado serian falsamente presentados a la opinión pública como “combatientes muertos en combate”.  La prensa oficialista participaría entusiásticamente en la difusión de la gran mentira que ayudaría a crear la falsa ilusión de un estado que estaba “ganando la guerra” contra los grupos alzados en armas. 

En febrero de 2021 una Corte Colombiana (JEP), determinó que al menos 6.402 inocentes habían encontrado este escabroso final a manos del ejército colombiano. El dictamen de a corte (JEP) fue en gran parte el resultado de la lucha incansable de madres y hermanas de las víctimas que se habían agrupado desde el 2008 y en el 2010 adoptarían oficialmente el nombre de “Madres de los Falsos Positivos” hoy mejor conocido en Colombia y al extranjero como “MAFAPO”. 

Hoy Rubiela Giraldo se encuentra junta a otras madres en gira por Europa. El objetivo, visibilizar sus historias, qué permanecen silenciadas.

 

Entrevista por El Clarín de Chile a Rubiela Giraldo,  MAFAPO, y Gilmer Uscategui, Foro Internacional de Victimas.

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Elena Rusca

Periodista, corresponsal en Ginebra

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