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El ímpetu de marzo: secundarios regresaron a la lucha y decenas de miles volvieron a Plaza Dignidad

Santiago, Antofagasta, Arica, Mejillones, Tocopilla, Concepción, entre otras ciudades, han sido parte de las ciudades en las que los secundarios nuevamente han acaparado las miradas. Y es que lejos de conformarse con ser quienes encendieron la chispa del Chile que despertó para rehusarse a volver a dormir en lo que va del año han sido la punta de lanza de las movilizaciones.

Es así que, con fugas masivas de los establecimientos educacionales, “mochilazos”, marchas haciéndole frente a la represión, evasiones en el metro en Santiago, así como la misma conformación de la Coordinadora de Estudiantes Antofagastinos Secundarios (CEAS) en Antofagasta, los secundarios se han ubicado como uno de los principales opositores a los llamados a la vuelta a la “normalidad” que han fraguado desde el Gobierno de Sebastián Piñera, bajo el alero de Carabineros de Chile con la conocida política del garrote.

Dichas acciones tienen a su vez un correlato en la situación en la que se encuentran las y los menores de edad en Chile, en donde desde las problematizaciones que se levantan alrededor de los cuestionamientos a la red SENAME, así como el autoritarismo en los liceos, la represión policial e incluso la imposibilidad de voto de estos jóvenes que iniciaron todo en el “plebiscito constituyente” dejan a la luz una situación en la esta juventud se rebela contra todas estas situaciones e incluso va más allá, buscando la unidad con otros sectores.

 

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Foto: Agencia UNO

 

Es aquí en donde entramos en una encrucijada. Partamos porque todos queremos que el Gobierno de Piñera -y con él todo lo que representa- se acabe. ¿Entonces cómo logramos esto? La respuesta normalmente iría en establecer la unidad de los diversos sectores que se han movilizado, tales como trabajadores, pobladores, las mujeres, las disidencias sexuales, entre otros, sin embargo, esto pareciera no estar en las prioridades que aquellos que componen -y dirigen- el Bloque Sindical de la Mesa de Unidad Social y la CUT. ¿Por qué? El paro que han propuesto de 11 minutos -Sí. 11 minutos- es evidencia de esto.

Y es que ¿se puede salir de los puestos de trabajo, tomar el transporte, y llegar al centro de la ciudad para unirse a las y los secundarios en 11 minutos? ¿Se puede desplegar una movilización de millones de personas en 11 minutos por las principales avenidas del país? O incluso ¿se puede frenar la brutal represión policial que ejerce día a día Carabineros de Chile en apenas 11 minutos? Usted ya puede hacerse una idea de la respuesta.

Nuestras hermanas y hermanos argentinos tienen una expresión muy gráfica para esto y que las y los fanáticos del fútbol pueden conocer muy bien: El ser “pecho frío”. Y es que ¿se puede ser más pecho frío en medio del “Chile despertó”, en medio del inicio de marzo, en medio de movilizaciones de aguerridos estudiantes secundarios, y llamar a un vergonzoso paro de apenas 11 minutos? Para Mario Aguilar (Partido Humanista), Luis Mesina, Bárbara Figueroa (PC) pareciera no ser un problema.

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¿Qué respuesta podrían darle Mario Aguilar o Bárbara Figueroa a esos jóvenes estudiantes secundarios que tienen que ver cómo día a día ven a sus compañeros y compañeras siendo golpeados, perseguidos y desnudados en las comisarías por Carabineros de Chile? ¿Puede ser acaso este vergonzoso paro de 11 minutos alguna respuesta, algún aliento, alguna declaración de “estamos con ustedes” hacia estos jóvenes? Con esto no pueden sembrar más que desilusión.

Sin embargo, lo que queremos reflejar con estas líneas es que hay otro modo, y es el de la verdadera unidad y no llamados tibios que no incomodan ni a Piñera. Una verdadera declaración de unidad es con acciones, y parte de eso sería buscar desde la CUT, desde el bloque sindical de la MUS, desde los diversos gremios y sindicatos, a su vez desde organizaciones estudiantiles como la CONES, la ACES, la Confech, a organizar una paralización nacional en unidad, con planes en común, para abrir así una huelga general que vaya por todo y no se eche para atrás con 11 minutos. La situación exige una respuesta y esta debe ser la de la mayor unidad en las calles para enfrentar con la mayor fuerza este marzo, para demostrarle a Piñera y sus secuaces de cuello y corbata y también a aquellos vestidos de verde que estamos dispuestos a darlo todo por acabar con el viejo Chile que apuestan por defender.

No bastará con que después se excusen con declaraciones como “no estuvimos a la altura” -como acostumbra a decir el sector de Mario Aguilar en el Frente Amplio-, sino que debe ser en unidad y en las calles. No hay otra forma. El pueblo despertó y aún quedan calles por copar y unidades que forjar.

 

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Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Fuente: Laizquierdadiario.cl

 

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