Cultura Latinoamérica

“De Dilma a Bolsonaro”, una tragedia en curso: un libro necesario para la comprensión del Brasil actual

Qué ha pasado en Brasil. En el curso de tan pocos años el país del fútbol y el carnaval ha mutado en una escena amarga, morbosa y mortuoria. Un tiempo que ha corrido con una prisa extrema para acabar en un circo macabro liderado por un payaso perverso. Qué cerca está todavía aquel Lula da Silva en el inicio del siglo XXI de estos momentos sin carnaval, ni fiesta, ni fútbol.

 

De Dilma a Bolsonaro. Itinerario de la tragedia sociopolítica brasileña, Ril Editores, 2021, es un libro escrito en el curso de una de las mayores crisis brasileñas. Un trance profundo y oscuro en el centro de gravedad sudamericano que el sociólogo chileno Fernando de la Cuadra nos narra con una precisión y cercanía a los hechos de este desbarranque histórico.

Una narración desde el inicio de la caída en el gobierno de Dilma Rousseff que sigue por los pasillos de la corrupta política y las maniobras en la sombra para desmantelar las políticas progresistas del Partido de los Trabajadores.

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Fernando de la Cuadra

De Dilma a Bolsonaro es también un análisis desde categorías sociales y políticas que trasciende sus áreas hasta los medios de comunicación, las redes sociales y la violencia en las calles. Una narrativa que lleva consigo en la mayor amplitud el derrumbe de Brasil y busca dar respuesta a la mayor pregunta de todas. ¿Qué pasó para llegar a esto? ¿Hubo siempre, bajo los bailes y el fútbol un fascismo larvado? “Un proyecto de nación, que aspiraba a transformar Brasil en una gran potencia mundial, respetada en los foros mundiales, con un papel geopolítico estelar y miembro fundador de los BRICS, se fue reduciendo a un país sin ninguna relevancia e influencia a escala global y casi diría en una especie de paria en el concierto internacional de naciones”.

 

Es una narración cronológica, que pasa por distintas estaciones que anunciaban el accidente. Son textos que el autor publicó en diversos medios digitales, entre ellos El Clarín de Chile, y que conforman el itinerario de la tragedia sociopolítica en curso. Paso a paso, en un permanente descenso a los abismos  de la política, tan conocidos y padecidos en nuestra región.

 

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Fernando no oculta sus lecturas ni citas. Gramsci, Maquiavelo, Max Weber y Marx, cómo no, Hanna Arendt, Hobbes, Durkheim, Chomsky, Zygmunt Bauman… aparecen nombrados y citados como bases analíticas y comparativas. Y en el caso del fascismo, Umberto Eco, Primo Levi, Enzo Traverso para comprender el hundimiento de esta nación continente que “ha sido marcada por la combinación de una visión retrógrada y autoritaria de la sociedad, con la tentativa de imponer valores religiosos de matriz pentecostalista mezclados con una falsa moral en defensa de la familia y de la tradición”.

 

Un Brasil reducido a su peor expresión, exprimido de su fuerza social por hacendados subordinados a los intereses del gran capital. El lucro por delante y la religión como vertiente política fundamentalista pero especialmente irracional. Apocalípticos y terraplanistas, cultores de la muerte y nostálgicos de la dictadura, racistas y negacionistas en una deriva que nos llena de terror. La historia trágica centroeuropea puede decantar en una peor versión amazónica.

 

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Fernando busca un momento para dar inicio a este drama. Un punto de corte es la Copa del Mundo de fútbol hacia finales de la primera década de este siglo. Una Copa que no arranca, fría, gris, incómoda, escribe Fernando. Una fiesta innecesaria llena de lujos que el país no está en condiciones de asumir tras el impacto global de la crisis de las hipotecas subprimes. Este es el inicio del gran drama brasileño, una Copa que se levanta a la fuerza y que no augura nada bueno. Ni para el país ni para el fútbol brasileño que el 2014 tiene tal vez la peor derrota de su historia al caer en Minas Gerais por 7 a 1 contra la selección de Alemania.

 

Es la derecha con sus medios que halla en la crisis económica la brecha para capturar al gobierno de Dilma. Una fractura que se extiende a través de todas las operaciones políticas judiciales, Lava Jato, Petrobras, Odebrecht y otros, hasta llegar al desmantelamiento no solo del programa social e inclusivo sino de la misma democracia. “Todos los indicios existentes permiten sostener que el golpe venía siendo urdido desde el mismo día en que Dilma Rousseff venció en las elecciones del 2014”. Y una vez consumado el golpe los demonios políticos ya están desatados. Un interregno con Michel Temer, un personaje sin carisma, impopular, para consolidar el desastre. Un tiempo, escribe Fernando de la Cuadra, que fortaleció las posiciones más reaccionarias con figuras como Jair Bolsonaro y el auge de pastores evangélicos ultra conservadores que conducen a sus iglesias como rebaños obedientes y acríticos de la realidad. “Con un discurso simplista y antipolítico estos personajes surgen en momentos de desajuste y se presentan como seres mesiánicos que salvarán a la patria de todas las penurias”.

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No hubo que esperar mucho para que el fascismo hiciera su aparición. El Ur-fascismo, o fascismo eterno de Umberto Eco y su apelación a unas clases medias frustradas por la crisis y la pérdida de sus niveles de vida. Unas clases medias que buscan a un chivo expiatorio para descargar su rabia y en su desorientación eligen lo que está a mano. El fantasma centroeuropeo vuelve al trópico y se encarna en este excapitán racista, negacionista, fundamentalista religioso, nostálgico de la dictadura y las torturas y profundamente anti izquierdista.

 

Lo que ha venido es el delirio de “un psicópata genocida de presidente”. No ha bastado con incendiar el Amazonas, en su odio patológico ahora deja morir a su pueblo. La pandemia hace estragos en Brasil mientras Bolsonaro se mofa de la OMS y del cuerpo médico. Con casi 17 millones de casos de Covid-17 y 473 mil muertes el país vive un drama político y humanitario.

 

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Fernando de la Cuadra, que vive y padece esta tragedia en Brasil, no nos deja en el infierno. Bolsonaro no ha logrado dar el autogolpe ni invocar al Ejército para imponer una nueva dictadura. Y la izquierda sigue viva, Lula está libre y el tiempo corre hacia una nuevas elecciones en una creciente atmósfera de movilizaciones.  Un libro necesario para comprender este trance entre los demonios políticos que azotan nuestra Sudamérica.

 

Por Paul Walder

 

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Periodista

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