Economía

Abusos del mercado causan la inédita inflación

Amigo de sus amigos, sobre todo de los que como él ostentan el rango de multimillonarios, el presidente Piñera los cuida y protege, cierra con ellos oscuros negocios en paraísos fiscales,  y les permite impresentables abusos posibilitando que los operadores del mercado hagan subir la inflación a tasas inéditas, sin que desde La Moneda asomen indicios de una compensación monetaria en favor de la población azotada por sucesivas crisis.

En septiembre el Índice de Precios al Consumidor oficial – siempre distante del real – marcó un aumento de un 1,2%, el registro más elevado desde junio de 2008, con lo cual las alzas acumuladas en el año alcanzan a un 4,4%, y en los últimos 12 meses a un 5,3%, lo que repercute fuertemente en los bolsillos populares.

Al menos el reciente IPC reconoce la carestía generalizada que acosa a los sectores desposeídos. Subieron los productos alimenticios, principalmente la carne, el transporte, los servicios básicos, los dividendos, arriendos, artículos para el hogar, etc., todo se disparó como otro golpe demoledor para los que menos tienen, mientras que para otros se acabó el sueño de la casa propia.

El caso de los combustibles es un tema aparte, porque hasta mediados de año estuvieron subiendo por 35 semanas consecutivas hasta que el gobierno dispuso modificar el mecanismo de estabilización de precios. Esa medida fue suspendida abruptamente, lo que reanudó la ola alcista – van otras seis semanas de continuos reajustes –  que alcanza a la vez a otros muchos productos de primera necesidad.

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Este fenómeno trepador es clave en el andamiaje neoliberal que tiene al mercado como actor protagónico y en que los dueños del dinero abusan, especulan y se coluden tras su único norte de incrementar sus abultadas riquezas. No les importa el drama de cientos de miles de familias ya afectadas por la pandemia, el desempleo y el congelamiento de los salarios de aquellos que tienen la suerte de estar trabajando: la colusión empresarial para subir artificialmente los precios es un factor preponderante.

Volvió a fallar  el vaticinio de los tecnócratas que integran la plana mayor del Banco Central, que parecen llegados de otro planeta. Ignoran lo que pasa más allá de sus oficinas y no tienen idea de las necesidades de  la calle ni del pavoroso empobrecimiento – causado por el modelo mercantil y agudizado por el virus letal – que se sufre en poblaciones y barrios sumidos en la desesperanza.

El Central acostumbra efectuar acotadas encuestas entre ejecutivos de entidades bancarias e instituciones financieras, que sin duda no salen de la burbuja en que transcurre su existencia. Desde hace meses venían sosteniendo que “la inflación está controlada” y forjando expectativas que hoy solo semejan un mal chiste que nunca entendieron las clases populares.

Buscando explicaciones donde no las hay, el primer mandatario y el titular del instituto emisor (Marcel) atribuyen el proceso inflacionario al aumento de la liquidez circulante producto de los retiros de fondos de pensiones y al llamado ingreso familiar de emergencia.  En realidad a los ricos y a los funcionarios a su servicio les molesta ver al pueblo con algunas monedas, de hecho insuficientes para la irrefrenable carestía que se debe afrontar.

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Con frecuencia, a falta de argumentos, representantes de la minoría reaccionaria tildan de “populistas” a aquellos que se esfuerzan o formulan propuestas para otorgar a las  mayorías lo que les corresponde. Es como llamar populista a la necesidad de comer todos los días o vestirse decentemente, en un marco de dignidad.

 Desde las elites dominantes que concentran el poder nada se dice de la influencia fundamental del libre mercado desregulado, fuera de control y fiscalización, y blindado ante las sanciones que la ciudadanía tendría que exigir. En Chile la pena máxima que se impone a los terroristas económicos es la asistencia a un par de clases de ética en una universidad privada, sin mayores exigencias.

Entre las añosas deudas que la clase política mantiene con la ciudadanía está el hecho de no haber movido un dedo para derogar las sacrosantas “leyes del mercado”, esto es, las tropelías con que el gran empresariado atenta día a día y con impunidad contra millones de chilenos entregados a su propia suerte. Es el modelo mercantil en su esplendor.

Más allá de sus suculentas ganancias en los negocios como empresario especulador, Piñera como presidente es un perdedor: fue derrotado en sucesivas batallas por la delincuencia, el desempleo, la pobreza y la inflación. El proceso alcista no se detiene, no se toman medidas efectivas para contrarrestarlo – en Argentina se congelaron por tres meses los precios de 1.500 productos – y solo se sabe que quedará como otra pesada carga para el gobierno que debe asumir  próximamente.

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Hugo Alcayaga Brisso

Valparaíso

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  1. La inflación en Chile y Argentina ,por ejemplo , la causa la proximidad del gobierno de Boric en Chile (anti derecha)y el gobierno de Fernández ,anti Macri , en Argentina y es empleada por el empresariado para causar “Kaos” en la población y a “río revuelto ,ganancia de sinvergüenzas”. Las explicaciones de la “ciencia económica” huelgan.

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