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Manipulación Política: Entre el miedo al comunismo de Boric y el terror al fascismo de Kast

Es un clásico del lenguajear en política decir que no hay cadáveres, que nadie vive la muerte eterna cuando de política se trata. Y me ha parecido tan curiosa esta avalancha de terror que han levantado frente a la eventualidad que sea elegido Kast como presidente que hasta se ve ridículo, un verdadero “teatro del absurdo”. Y qué decir del discurso triunfalista de Kast al poner al país en la dicotomía de “libertad o comunismo”, es como si no se dieran cuenta –pero en realidad se hacen los desentendidos pues de lo contrario no sirve- que el Partido Comunista chileno, hace rato ya que, después de la desaparición de la última comunista de verdad, Gladys Marín, abrazó gozoso el legado institucional y económico de Pinochet: el aggiornamento del PC chileno al mejor estilo del PC italiano.  Cuando éramos niños, nos decían “viene el hombre del saco” y todos corríamos a meternos bajo la cama.  Por algo me acordé del “viejo del saco” cuando empezaron todos a correr para ponerse al buen resguardo de las polleras boricianas.

 

Reconozco que en algún momento, también entré en cierto grado de ansiedad cuando vi los últimos resultados electorales y el discurso anticomunista de Kast, sobre todo al recordar que por redes sociales me acusó de sedicioso y pidió al gobierno que me procesaran por terrorista, después de que grabé un video llamando a la toma del poder político como segunda etapa después del llamado por los medios “estallido social”.  Me entró la calma cuando entendí que solo era su estrategia de posicionamiento, utilizando cualquier cosa para inocular el miedo al comunismo, pero, simplemente como estrategia de dominación y control de masas.

 

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Todo parecía en cierto modo creíble hasta que apareció Ricardo Lagos ensalzando la lucidez y valentía política de Boric por atreverse a firmar el “Acuerdo por la Paz”, un nuevo retorno del viejo Doctor Fausto, ese personaje de Goethe que se une a las huestes demoníacas que, en el caso de Lagos, son las hordas bárbaras del neoliberalismo, ¿Cómo no recordarle, hace apenas unas décadas, apuntando al dictador con su entonces “dedo de oro” o en su libro de los sesenta, cuando se hacía llamar el Mozart de la economía, condenando al capitalismo? ¿Y qué aconteció con este Rey Sol chileno? Terminó metiéndose impúdico en la cama de la oligarquía rentándose a precio de rey borbón, para el goce pornográfico de los dueños de Chile, vendiendo las carreteras, bendiciendo la Constitución de Pinochet, endeudando hasta el paroxismo a los estudiantes, salvando de los costos a las AFP, besando esos culos relevantes de los multimillonarios al sindicarlos como los “nuevos constructores de la patria” y haciendo “nuevas complicidades” con el presidente de la SOFOFA.

 

Para mayor de mis sorpresas, no solo Boric se fotografió con Carmen Frei, sino también, ya se anuncia la tercera venida de Michelle Bachelet, la “mami” de Chile, la del delantal médico que “en Chile es grito y plata”.  Obviamente, no vendrá a pedir indulto a los presos políticos de la revuelta. Ya sabemos que viene a pedirle a Chile que vote por Boric, el nuevo Jesucristo superstar que salvará al pueblo, aunque en estricto rigor viene a salvar a la élite concertacionista y sus cachorros, la nueva ola de la “Nueva Ola”: a Luis Dimas muerto, Gabriel Boric puesto.  Otra doctora -Izkia Siches- salió también y se suma a esta carrera para coronar de rey, al retoño de los concertados.  La misma que dijo que el infante era imberbe, que no tenía la experiencia para tan alta dignidad que es en Chile ejecutar las órdenes del gran capital, pero que también alabó el programa de salud de Kast.  No le parecía tan fascista, en ese momento, este rubiecito de ojos azules a la ex presidenta del Colegio Médico, el mismo gremio que fue, en tiempos de Allende, punta de lanza de los golpistas.

 

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Finalmente, raya para la suma, saldo del balance contable, todo se trata de reproducir las estructuras de poder, y no mucho más.  Lo que está en juego no es ni la Alemania Nazi de Adolfo Hitler ni la Unión Soviética de José Stalin.  Estoy harto de tanta estulticia política,  Si esa fuera la dicotomía, la señora Siches no se habría fotografiado con José Antonio ni alabado el programa de este supuesto engendro hitleriano de Kast.  Ciertamente, cada circo con sus payasos y de eso una muestra rimbombante ha sido el affaire del Kaiser alemán con sus tonterías y verdaderas estupideces que le han sacado a flote para alimentar el miedo al fascismo.  En realidad, lo que confronta a la casta de políticos versallescos, hoy en día, es a quien ponemos de administrador de la Hacienda Chile.  No se crea que es un juego baladí, puesto que en tiempos monárquicos se hacía correr sangre por el trono de Francia.  Todo está hoy centrado en quién será el nuevo Stephen Candie, el mayordomo afroamericano que odia a los negros y sirve con devoción a su amo blanco en la película de Tarantino “Django Sin Cadena” o, si usted prefiere (yo al menos), para no padecer la inoculación cultural de los yanquis, la cuestión política hoy en Chile es quién será el nuevo “Negro Manuel Antonio” de Amparo Ochoa que, como reza la canción, abandonó la molienda, se metió en la casa hacienda y ahora está de mayordomo; ese que viste el traje que le regaló el patrón, que usa sombrero y bastón, que nació para mandar gente y no para ser esclavo ni peón.

 

Para este afán de la política chilena hoy, nada más apropiado que el mecanismo del miedo, siempre eficaz, certero como mandamiento científico, inequívoco como la verdad misma.  Kast manipula al pueblo temeroso de perder su automóvil o su smartphone, arribista (hoy aspiracionista) y patriotero, con el miedo al comunismo; mientras que Boric y sus hordas neoconcertacionistas, tan neoliberales como la Michelle y el Fausto chilensis de Lagos, con el miedo al fascismo.  Pero, en la trama del poder que subyace en la base de toda sociedad, es menester saber que, como en el fútbol, hay diferentes divisiones. Una es donde se juegan los intereses de verdad, la repartición de los bosques, de la biomasa pesquera, del cobre y el agua, el litio, los bancos, etcétera, en donde juegan los señores de la guerra, los dueños de Chile y que no se somete al escrutinio público, sino que se opera en las sombras. Es la división superior, son las ligas mayores.  La segunda división es aquella donde se disputa la administración del poder político de la clase empresarial.  Allí están los Aylwin, los Lagos, los Pinochet, los Zaldivar, y ahora, los Boric, los Jackson, los Kast, etcétera.  No se juega el destino de Chile ni las grandes decisiones que determinan la suerte y la vida de los y las trabajadoras.  Su función nada más es controlar a la “masa influenciable y vendible que no pesa ni como opinión ni como prestigio”, al decir de Eduardo Matte Pérez, uno de los padres fundadores de la actual élite oligárquica chilena.

 

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Jair Bolsonaro en Brasil no reprodujo las brutalidades de la dictadura que derrocó al presidente João Goulart en 1964, a pesar de todo lo que se dijo.  Con sus propias particularidades y desaciertos derechistas y autoritarios, no se ha reproducido en Brasil el período oscuro de la Quinta República Brasileña, ¿qué más podría aportar el fascismo de Kast a las medidas bien filo fascistas que ha anunciado Boric? Ya el cachorro de la Concertación apoyó la ley anti barricadas, ahora dijo no al indulto de los presos de la revuelta y ofreció más comisarías y policías; o sea, más pacos ¿saben lo que es eso? ¿No se acuerdan del rol que tuvieron los tortugas ninja en la represión del “estallido social”? ¿Se olvidaron de los ojos mutilados, de los cuerpos torturados?; al mismo tiempo Boric condenó la protesta en Lo Espejo ante la osada provocación de Kast; o sea, solidarizó con su igual y no con aquellos que, además de los abusos del sistema y de la precariedad económica, deben tolerar sumisos la intromisión politiquera de Kast en los territorios olvidados.  Si nos mantenemos mansos y sumisos, nada hay que temer. Sólo los que se revelen y se organicen para reactivar la protesta social deben temer, al igual que ayer con Piñera, Lagos, Bachelet o Frei Ruiz Tagle, hoy y en el futuro, con Boric o con Kast, nos aplicarán la política del garrote si no queremos degustar sus podridas zanahorias.  Si no lo creen, pregúntenle al pueblo Mapuche que hace rato es víctima del fascismo más desenfrenado en tiempos de la mal llamada democracia, que no es sino una brutal dictadura de la élite empresarial decimonónica.

 

No estamos en el Chile de Allende que de verdad provocaba terror en la élite capitalista.  Allende tenía un proyecto político que puso de cabeza el dominio de la élite empresarial, que nacionalizó el cobre, la banca, que profundizó la Reforma Agraria, ¿Qué parecido hay entre Boric y Allende que justifique una reacción fascistoide de la élite capitalista? No hay absolutamente nada en Boric que pueda amenazar el poder de la clase empresarial, nada de nada, por lo que el anticomunismo de Kast no es más que una burda y tonta manipulación para obtener adherentes de la masa susceptible de embaucar con el miedo al comunismo.  Tampoco estamos en presencia de una amenaza fascista, independientemente de lo que digan algunos orates como Kaiser, ya disciplinado por el mismo Kast, puesto que a los dueños de Chile, solo les interesa mantener la “paz social” que permita fructificar sus negocios y no van a permitir los devaneos fascistas de un Kaiser alemán, si ello les puede acarrear un atizamiento del descontento y de la protesta social.  Las medidas fascistas se utilizan cuando el pueblo se levanta, cuando la vía de la negociación y del “Acuerdo por la Paz” no funciona.  Kast como Bolsonaro, como Piñera, como Bachelet o Boric, será disciplinado por los intereses del capital y solo se le autorizará reprimir, encarcelar, violar y torturar, cuando la élite vea que por la vía del acuerdo institucional no es posible reconducir el país.  Lo peor para estos tiempos en que todos llaman a luchar contra el fascismo –mientras pasaron años babeando frente al robo descomunal que ha financiado al fascismo- es que eso también lo hará Boric, si como presidente se enfrenta a un recrudecimiento del descontento popular.  Si el viejo Fausto de Ricardo Lagos traicionó al pueblo de Chile, este retoño concertacionista lo hará al igual que firmó el “Acuerdo por la Paz” y suscribió la ley anti barricadas.  La casta política hoy solo sirve al poder empresarial, a los dueños de Chile, nada más, y el que juega en otras realidades virtuales, no existe.  Es por eso que la abstención es tan contundente, pues en esta democracia de supermercado, solo se juega la elección del capataz, del gendarme, del carcelero, y no otra cosa.

 

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Es por ello que uno se pregunta ¿Por qué no se cansan de la cantinela del “mal menor”? ¿No es posible imaginar una salida política que no sea la capitulación ante el poder empresarial? ¿Algo que garantice que sea posible hacer política y luchar contra el fascismo empresarial en tiempos de Boric? ¿Algo que permita hacer política desde los oprimidos y no sólo bancarse sumisos el regalo del cobre a las multinacionales, del agua y del litio y la ocupación fascista del Wall Mapu? ¿No será tiempo ya de terminar con el chantaje político y si no pueden garantizar abrir las grandes alamedas, sí abrir algunos senderos por donde pase el hombre y la mujer libres? ¿No será hora de terminar con esa exigencia de incondicionalidad ciega y dar mínimas garantías a los que llevan décadas de lucha anticapitalista contra el abuso y la explotación de la clase empresarial?

 

Nada de esas importantes cuestiones de la real política hoy está en juego en la segunda vuelta presidencial del 19 de diciembre 2021.  Tampoco se juega reproducir ni los campos de concentración de Hitler ni los gulags de Stalin.  Asistimos a una pobre y desgastada reedición de la obra teatral del mal menor, utilizada ad nauseam por la clase política para obtener el puesto de gendarme que ofrece la élite empresarial en estas elecciones presidenciales de diciembre 2021.  Ante esto, y valgan mis propias contradicciones, nada más ad hoc que seguir las recomendaciones del cachorro de la vieja Concertación, el nuevo Moisés que nos conducirá a la tierra prometida, el príncipe Boric que se inclinó por la abstención ante la dicotomía Guillier-Piñera en 2017, precisamente por la necesidad de, tal como él lo declaró al diario El Mostrador, “sacarse de encima el chantaje del mal menor”.

 

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Si algo debe ser superado después de octubre 2019, es la tiranía del mal menor que oculta la dictadura de los dueños de Chile.  En estas próximas elecciones nada importante se juega, salvo tomar conciencia de la necesidad de superar este momento gris y amargo, reconstruyendo el proyecto político de Salvador Allende y llevarlo a Lo Espejo, a La Pintana, a La Victoria, a los trabajadores y trabajadoras, a eso que se llama “Pueblo”.  Si Kast se atreve a posicionar un proyecto de suyo arcaico y anacrónico que ha probado por lejos traer sufrimiento y explotación al pueblo, ¿Por qué no reconstruir la Unidad Popular que llenó de esperanzas a los chilenos y chilenas postergados, a los nadie, a los siempre ninguneados?

 

Para el 19 de diciembre 2021, yo voto Allende, yo voto Unidad Popular y que la silla de los gendarmes se la disputen entre ellos, los seleccionados por la élite capitalista empresarial, que vayan a votar sus equipos de campaña.

 

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Por Marcel Claude

 

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Economista; excandidato presidencial

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  1. Germán+Westphal,+Ph.D. says:

    En sus conversaciones en la Catedral de Santiago, contrariamente a lo que ocurre en la de Lima, los ateos no se preguntan Cuándo se jodió Chile? sino Quiénes lo jodieron? Como son ateos, culpan a los creyentes, los que creen en la democracia electoral… Y razón no dejan de tener. No por nada son ateos!

  2. 1. Allende debió se expulsado del PS en 1936, ya que el 95% de la seccional Valparaíso así lo dictaminó. No lo fue porque laa burocracia dirigente del PS lo mantuvo en el puesto.
    2. Allende hizo negociados desde su puesto de ministro de salubridad bajo el gobierno de Aguirre Cerda, cuestión que le remarcaron sus ex camaradas del PSP en 1952 en La Calle.
    3. Allende hizo un homenaje a Stalin en el parlamento al momento de su muerte en 1953.
    4. Allende escribió en 1962 a la DC para que el FRAP fuera unido con la DC en la presidencial de 1964.
    5. Allende fue alabado por El Mercurio como demócrata en 1969, al dejar el cargo parlamentario de un comisión importante que compartía junto con un miembro del partido radical.

  3. Si pudiera votar , lo haría por Boric. El pueblo ,ahora ,no es Allendista , es consumista y está lejos de ese pueblo del medio litro de leche. Los actuales “hotentotes” de la política , que hablan con chasquidos al paladar para ocultar su desnudez , apoyarán a quien les parezca mejor a sus intereses y el pueblo será su apoyo y le garantizararán que puedan entrar a los mall (Lagos ,Bache,…). Pero la “derechez” de Kast y Piñera , es absurda y discriminatoria : si la gallá entiende que se les prohibirá ver las luces de neón del providencia center , van a botar por quien sea para obtener el pasaporte a la luz artificial. El anti comunismo es la más efectiva campaña que se ha visto en Chile.; el PC debería cambiar de nombre.Sacar las yayas de Allende , ahora , parece altamente superficial.

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