Crónicas de un país anormal Mundo

La peste adelanta la decadencia de Occidente

Las grandes pandemias se caracterizan por la ocurrencia de cambios profundos de paradigmas: la Peste Negra, por ejemplo, trajo consigo el comienzo de la modernidad, y con ella el individualismo, como también el humanismo. Pico de la Mirándola ha resumido el humanismo en el famoso discurso sobre la dignidad humana.

La Gripe Española, nacida en Kansas, y virus propagado por el mundo a través de la Primera Guerra Mundial, anticipó el imperio del dinero y, en consecuencia, el reinado del individualismo.

La actual pandemia, el COVID-19, trae consigo un gran cambio de paradigma:

En primer lugar, el Oriente está predominando sobre el Occidente, y en pocos años, países encabezados por China, pasarán a convertirse en líderes mundiales; el Estado, que parecía moribundo, vuelve a ser el centro de la vida social y económica, mientras que el culto al individuo y al mercado debe someterse a la colectividad.

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Posiblemente, la globalización irá desapareciendo, y países secundarios en el mapa geopolítico serán reemplazados por pequeñas naciones que, en estos tiempos de crisis sanitaria, están demostrando su capacidad para derrotar la peste, (es el caso Taiwán, Nueva Zelanda, Corea del Sur, y otros países). Desgraciadamente, América Latina está desaprovechando una valiosa oportunidad en la implementación de políticas sanitarias más agresivas que las actuales.

En segundo lugar, la sociedad va a cambiar radicalmente privilegiando el rol del Estado y la sociedad por sobre el mercado, y es muy posible que el neoliberalismo salvaje, una doctrina funesta que aumenta y profundiza la brecha de la desigualdad, y que propicia la invasión del mercado en áreas sensiblemente sociales, como lo son la salud y la educación, va a comenzar a desaparecer.

En tercer lugar, Oswald Spengler, en su obra La decadencia de Occidente, caracterizó muy bien el fracaso de las civilizaciones occidentales al haber supeditado la vida colectiva al reinado del mercado y del dinero, convirtiendo grandes culturas en civilizaciones materialistas.

A comienzos del siglo XVIII los filósofos descubrieron el valor de las civilizaciones orientales, especialmente la de China, sin embargo, es Spengler quien profundiza el estudio e importancia de estas grandes civilizaciones.

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Taiwán, Corea del Sur, Singapur y otras naciones de esa zona, están demostrando la solidaridad, la responsabilidad y disciplina de los países de Oriente para enfrentar la pandemia actual.

Al dominio de la técnica se agrega la enorme e invaluable importancia de la innovación e investigación científica, (no cabe duda de que las materias primas serán superadas por la necesidad de un cambio radical en las relaciones económicas, reemplazando el producto en bruto por nuevos descubrimientos, sobre todo en las áreas médicas).

La readecuación de la economía, privilegiando la ciencia sobre la economía, determinará cuáles naciones se convertirán en las más poderosas del mundo, (en el caso concreto actual, parece que China está ganando a Estados Unidos).

En plena pandemia, China que está superando con relativo éxito el Coronavirus, (aún no se sabe con certeza, pues existe el riesgo de una recaída, que podría ser más fuerte que la primera), ha elegido el camino de la colaboración y solidaridad con los países de África, América del Sur, algunos países de Europa, incluso, Estados Unidos, mediante el envío de personal médico y de insumos, (respiradores mecánicos, mascarillas…) que, además de convertirse en un país salvador y cooperador, también le sirve para ampliar las redes del proyecto del Camino de la Seda.

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Estados Unidos y los países europeos están demostrando, en plena crisis, su profundo egoísmo; se da el caso del robo de implementos médicos entre los distintos países, y en lugar de cooperar y compartir, sólo se limitan a acumular, (los italianos en señal de indignación y de rechazo a las políticas de la Comunidad Europea sobre la crisis sanitaria, quemaron la bandera de la Comunidad).

Tanto el destino de la OTAN, como el de la Unión Europea, instituciones hoy atropelladas por Donald Trump, están a punto de la disolución: el Primer Ministro de Holanda, por ejemplo, se ha dado el lujo de hablar, en forma despectiva, de los países del sur de Europa acusándolos de incumplir las leyes de la Comunidad Europea, y de convertirse así en unos miserables mendigos, que pretenden vivir a costa de la Europa próspera.

El COVID parece estar adelantando el vaticinio de Spengler, anunciando el invierno de Occidente.

Rafael Luis Gumucio Rivas (el Viejo)

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17/12/2020

 

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Historiador y Cronista

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