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La Convención sobre Apatridia de 1961: 60 años de promoción y protección del derecho a la nacionalidad; quedan todavía demasiados desafíos

 

Garantizar el derecho a una nacionalidad y erradicar la apatridia es alcanzable y más urgente que nunca, enfatizó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), mientras la comunidad internacional marca el 60 aniversario de la adopción de la Convención de la ONU de 1961 para reducir los casos de apatridia.

“Los nuevos desafíos globales, como el COVID-19 y los efectos del cambio climático, además de los persistentes como el aumento del desplazamiento forzado, muestran cuán crítico es el derecho a una nacionalidad. Todos deben ser contados y ser visibles a los ojos de su país y gobierno, e incluidos en las respuestas”, dijo Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

“Tener una nacionalidad, y la protección de un gobierno que brinda la nacionalidad, puede marcar una diferencia que salve vidas, más aún en tiempos de crisis, ya sea que se necesite vacunación, evacuación o proporcionar una red de seguridad social”, agregó Grandi.

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Las personas apátridas pueden caer entre las grietas en situaciones de conflicto y desplazamiento porque carecen de la protección de cualquier gobierno, no tienen prueba de su identidad legal, o ambas cosas. También corren el riesgo de ser excluidos del acceso a las vacunas COVID-19 a medida que los países implementan planes para abordar la pandemia. Del mismo modo, es poco probable que las comunidades apátridas se incluyan en los paquetes de ayuda socioeconómica destinados a reducir el impacto de la pandemia en los medios de vida de las personas. Además, a medida que empeora el cambio climático, las personas apátridas corren el riesgo de ser excluidas de los esfuerzos del gobierno para mitigar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos.

En términos más generales, ser apátrida puede significar no tener acceso a educación, atención médica o empleo legal. La apatridia puede obstaculizar la libertad de movimiento, la capacidad de comprar una propiedad, votar, abrir una cuenta bancaria o incluso casarse. A nivel mundial, se sabe que 4,2 millones de personas son apátridas. Sin embargo, es probable que el número real de personas no reconocidas como ciudadanos por ningún país sea mucho mayor, dadas las lagunas en la recopilación de datos.

La Convención de 1961 es el tratado internacional clave diseñado para prevenir y reducir la apatridia. Si lo aplicaran todos los Estados, ayudaría a garantizar que ningún niño nazca sin una nacionalidad, lo que en última instancia apoyaría la erradicación de la apatridia con el tiempo.

A fines de agosto de 2021, 77 Estados se han adherido a la Convención de 1961, y las adhesiones se han acelerado en la última década. Desde 2010, 40 Estados han formalizado su compromiso de reducir la apatridia convirtiéndose en partes, más recientemente Islandia y Togo.

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En el mismo período, se sabe que a más de 800.000 apátridas se les confirmó la nacionalidad y se resolvió la apatridia.

 

La triste situación de los Saharauis en Suiza

No todos los apátridas han recuperado su nacionalidad hasta el día de hoy.

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Un saharaui que había estado registrado durante 20 años como ciudadano del “Sahara Occidental” en Friburgo, un Cantón de Suiza, ahora es designado como “sin nacionalidad” en el Sistema Central de Información sobre Migración (SYMIC). Para el Tribunal Federal, este cambio en la práctica está de acuerdo con la ley.

El hombre llegó a Suiza en 1998 y fue reconocido como refugiado. Su permiso de residencia y luego de establecimiento indicaba “Sáhara Occidental” en la sección de nacionalidad. Sin embargo, algo cambió. En la primavera de 2019, señaló que las cartas del Servicio de la población y los migrantes del cantón de Friburgo (SPoMi) lo designaban a él y a su familia como marroquíes. En seguida, él solicitó a la Secretaría de Estado de Migración (SEM) que corrigiera este dato. La SEM, responsable de los registros en el sistema (SYMIC), ha decidido revisar su práctica y registrarla como “sin nacionalidad”.

¿Por qué decidieron aprobar este cambio?

La secretaría explicó que el Sáhara Occidental no está reconocido por Suiza, así que sus nacionales fueron registrados como marroquíes porque Marruecos reclama este territorio.

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Sin embargo, Suiza tampoco reconoce esta afirmación, por lo que se decidió designar a los saharauis como “sin nacionalidad”.

Según los jueces del Tribunal solicitado a pronunciarse a ese efecto, a Suiza le interesa que la posición que defiende en la escena internacional se asuma en todos los niveles de la administración y, por tanto, sea coherente. Así, este interés nacional prevalece sobre cualquier otro.

 

Elena Rusca, Ginebra, 29.08.2021

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Corresponsal en Ginebra

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