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Bruno Latour y una sociología planetaria

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La reciente partida del pensador francés Bruno Latour es sin lugar a dudas una gran pérdida para quienes hemos seguido su trabajo por su enorme contribución para los tiempos actuales y que creemos en la necesidad urgente de un giro en cómo hemos entendido la sociología tradicionalmente.

A nivel personal y biográfico, mi acercamiento al trabajo de Latour fue en el año 2008, luego de titularme como sociólogo en la universidad en Chile y leer la versión traducida al castellano de su libro Reensamblar lo social: Una introducción a la Teoría del Actor Red (1).

La lectura de aquel libro, transformó radicalmente mi forma de concebir la disciplina y ampliar un canon de pensamiento que históricamente ha sido dominado por una concepción antropocéntrica de lo que entendemos como social y una mirada de lo ambiental específica, como si fuera solo una mera subdisciplina.

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Es así, que si bien mi formación como sociólogo, a nivel teórico como metodológico, incorporó a las grandes tradiciones epistemológicas de las Ciencias Sociales europeas, han sido incapaces en buena parte de ellas en salirse de la separación histórica moderna entre cultura y naturaleza, sean estas funcionalistas, estructuralistas, fenomenológicas, marxistas o sistémicas.

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Es cosa de revisar algunos conceptos sociológicos fundamentales para la disciplina, como lo son la lucha de clases, diferenciación funcional, división del trabajo, campos sociales, sistemas sociales, mundos de la vida, aparatos sociales, estructuras sociales, los cuales han excluido de su análisis la capacidad de agencia de lo no humano.

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De ahí la interesante y ecléctica crítica posthumanista realizada por Bruno Latour a toda una larga tradición sociológica , que ha empobrecido la noción de lo social, la cual se ha reducido a relaciones entre seres humanos solamente, como si la sociedad fuera un dominio autónomo y capaz de sostenerse por sí mismo.

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Ante esto, que Latour nos haya propuesto una mirada constructivista de un mundo socionatural y sociotécnico, pero que incorpora de manera simétrica a los no humanos en la producción del planeta, lo que es sin duda una ruptura enorme con la separación y dicotomía entre Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.

No es casualidad por tanto, que Latour se haya vuelto un autor imprescindible para dar respuesta a la crisis ambiental que nos encontramos, la cual se ha vuelto la principal amenaza de nuestros tiempos y una problemática que es imposible entenderla desde miradas reduccionistas del conocimiento.

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En otras palabras, la mirada de Latour nos ayuda a comprender las causas y consecuencias ecológicas del Antropoceno, entendido este como época geológica generada por la acción humana, iniciada desde el nacimiento de la agricultura y profundizada con la Revolución Industrial, la cual está poniendo en peligro las condiciones mínimas para la reproducción de la vida en el planeta.

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Lamentablemente, lo ambiental sigue siendo visto como un área específica de investigación o intervención, en donde la política institucional no ha sido capaz de entregarnos alternativas sostenibles para vivir en la Tierra, profundizando así modelos económicos productivistas y extractivistas, que han heredado las bases antropocéntricas del proyecto moderno.

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En consecuencia, seguimos experimentando el mundo como si no fuéramos parte de este, sino como meros individuos completamente separados de lo que entendemos como Naturaleza, la cual la vivimos como algo externo a nosotros, a pesar de los cada vez más frecuentes efectos de la crisis ambiental.

Frente a aquello, Latour tome la noción de Gaia, que al igual que otras denominaciones más integrales y relacionales como Pachamama o Madre Tierra, son mucho más amplias que la idea occidental y colonial de Naturaleza, ya que es construida por todos los seres vivos de manera conjunta y entrelazada, y no como algo exterior a nosotros mismos.

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Por lo mismo, fenómenos generados por la crisis ambiental, como lo son la desertificación, deforestación, migración climática, derretimiento de los polos, extinción de flora y fauna, falta de agua dulce, aumento de incendios, huracanes, nos obligan a replantearnos cómo estamos viviendo y construir así un horizonte distinto.

Tomando en consideración todo lo anterior, el cómo nos relacionemos socioamentalmente es clave, y más aún en una región como América Latina y el Caribe, debido a su enorme biodiversidad e importancia de sus bienes comunes naturales para toda la Tierra, por lo que la lectura de Latour se vuelve una invitación a concebir y experimentar el planeta desde un lugar que pareciéramos querer seguir tomando distancia a pesar de todo lo que ha pasado.

Por Andrés Kogan Valderrama

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Sociólogo Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea Con cursos de Doctorado en Estudios Sociales de América Latina Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa Integrante de Comité Científico de Revista Iberoamérica Social Director del Observatorio Plurinacional de Aguas www.oplas.org

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