Crónicas de un país anormal Latinoamérica

Alvaro Uribe Vélez, “El Matarife”

Dentro de algunos días se exhibirá el estreno de la película El Matarife, cuyo protagonista es el ex Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, uno de los personajes más siniestros de la trágica historia de Colombia en los últimos años.  Cuentan los historiadores que Simón Bolívar, con cierta razón, odiaba a los siúticos personajes de lo que antiguamente se llamaba Bogotá, (llamados despectivamente “cachacos”, debido a su afectación personal y manera elegante de vestir), ciudad ubicada en el Departamento de Cundinamarca.

La historia de Colombia está marcada por las guerras, entre ellas la de la “Patria Boba” y, más recientemente el conflicto y desgracia de ese país se resume en un personaje malévolo, beato, paramilitar, asesino y narcisista, Álvaro Uribe Vélez, quien es o  incapaz, o bien, presumido y autosuficiente para asumir la responsabilidad que le cabe por sus acciones, y ante cualquier  pregunta periodística en sucesivas entrevistas que le incomodan, no responde, o bien, la elude y, en el caso más frecuente, habla solo, sin derecho a réplica. Unos de los periodistas “vendidos” se atrevió a preguntar, por ejemplo, sobre “los falsos positivos”, y él respondió que ´era un hombre honesto´, y en otra entrevista le inquirieron sobre su papel en el paramilitarismo, con su Grupo Santiago, del cual él y su hermano son sus fundadores, respondiendo con evasivas. Dentro de las actividades como político, su primer “delfín” se encuentra sentenciado a 17 de presidio, en Estados Unidos, bajo múltiples cargos de corrupción, (lo mismo que su hermano, Santiago Uribe, por narcotráfico).

El padre del ex mandatario Uribe era amigo personal de Pablo Escobar, “patrón de patrones”, jefe del cartel de Medellín, (en esa época Álvaro Uribe era el jefe de la Aeronáutica Civil y, en ese cargo, ayudaba a los desplazamientos de los aviones de este cartel hacia Centroamérica, principalmente a Nicaragua, desde  donde se repartía a diferentes destinos, especialmente a Estados Unidos).

En la lucha contra la guerrilla por parte de los gamonales y sus Presidentes de la República, los miembros de las capas medias se veían imposibilitados de criticar al gobierno, so pena de ser acusados de guerrilleros o de cómplices de ellos, o bien se era liberal o conservador, y nada era posible fuera del bipartidismo, (Julio César Turbay Ayala, por ejemplo, podía tener al país bajo estado de sitio permanente y asesinar campesinos en masacres, en nombre de la débil democracia).

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Las guerrillas de las FARC, no solamente actuaban en la montaña, sino que cada vez más algunos grupos se acercaban a pequeñas ciudades, (el caso de Soacha, en los límites con Bogotá). Los Presidentes, que se alternaban en el poder, eran ineficientes en el manejo de la crisis, que ya escalaba a tal punto de no encontrar una salida.

El colmo llegó con “los diálogos de paz”, en San Vicente de Caguán, propiciado por el Presidente Conservador Andrés Pastrana, con muy poca habilidad para dialogar con Manuel Marulanda Vélez (“Tirofijo”), quien se dio el lujo de dejarlo plantado en la cita concertada previamente.

¡Y oh milagro! Apareció el salvador de las clases medias y altas de la derecha colombiana, el “matarife” Álvaro Uribe Vélez, paramilitar, narcotraficante, corrupto  y asesino, quien no sólo se conformó con dos mandatos consecutivos, sino que intentó un tercer gobierno, sólo frenado por la Corte Suprema, y ante esta situación, se valió de una serie de “defines” de su Partido Centro Democrático, para seguir extendiendo su mandato, con mozos, cada vez más ineficientes e inútiles, siendo el último, Iván Duque, el peor de todos.

El drama de Colombia no es sólo la miseria, la inequidad, la pandemia actual, el paramilitarismo, el narcotráfico y la delincuencia, sino la continuidad en el mando por parte del “Matarife”, Álvaro Uribe, para quien su única meta es la matar a sus conciudadanos, sean campesinos, estudiantes, artistas o intelectuales, cualquiera que se oponga a sus designios.

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Mientras Álvaro Uribe siga gobernando detrás de sus delfines, Colombia se irá desangrando paulatinamente.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

22/05/2021

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Historiador y cronista

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