Presidenciales 2021

Nadie puede decir de esta agua no beberé

Mientras la derecha vacila y busca apoyos hasta de los borregos, la izquierda logra aglutinar sus fuerzas. A costa de sacrificios y de ofrecer un programa coherente, Boric se fortalece, al crecer en otras direcciones que le eran esquivas. A muchos, les habría gustado que hubiese incluido en su programa la nacionalización del cobre y declarar el agua como un bien de la comunidad. Si gana, podría intentarlo como un guiño hacia esa mayoría silenciosa que votará por él.

Esta semana, Chile podemos más+, donde el jefe del conglomerado es la UDI, vale decir su ala fascista, empieza a moverse. Busca cómo fortalecer a José Antonio Kast, el cual trastabilla, mientras abjura de su pasado pinochetista y de su reconocida misoginia. En su candidatura hay lastres, voces disonantes, posturas estrafalarias, que sólo han contribuido a desprestigiarlo. ¿Cómo limpiar la casa de tanta boñiga? ¿Cómo ponerle candado a la boca de Kaiser? Por lo que ha dicho este diputado electo del Partido Republicano, más parece un infiltrado. ¿O se trata del niñito diablo que, gracias a sus relaciones, puede mear y cagar fuera de la bacinica y nadie lo regaña? Como todo se sabe en Chile, dos destacados dirigentes vinculados a Kast, le mandaron a decir que cerrara la boca. El habría respondido, mientras bebía una cerveza: “Ustedes patipelados nauseabundos y vendedores de baratija, váyanse con cuidado. ¿De dónde les crecieron alitas, para ordenarle a un “von”, cómo debe comportarse?”

José Antonio Kast, preocupado por el tibio apoyo a su candidatura de sectores afines a Parisi, viajó a Estados Unidos. Gabriel Boric lo acusó de ir a hablar con los poderosos. Desde el imperio, trajo apoyo económico e instrucciones de cómo actuar en estos cruciales días. Sus patrones y gestores, conocen las técnicas para destruir la democracia y las aspiraciones del pueblo. Aún no se pueden reponer del triunfo de Xiomara Castro en Honduras, cuya victoria estimula a las fuerzas populares. Sebastián Piñera, oriundo de las Islas Vírgenes, junto al presidente banquero Lasso de Ecuador y al carioca Bolsonaro, viven de congoja en congoja.

Sebastián Sichel, que remató en un honroso cuarto lugar en las elecciones presidenciales, aunque no logró medalla, al principio exigió condiciones para apoyar a Kast. Su derrota que se anunciaba a gritos, lo sumió durante unos días en el silencio. De la exaltación, al suponerse finalista, viajó al desánimo. Ha sabido revivir en medio de la debacle. Como se sabe, en política es la única actividad, donde los muertos resucitan. Este personaje ambiguo y trepador social, de fácil sonrisa, nos recuerda a un personaje de una novela de Nicomedes Guzmán.

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Nacido bajo la tutela de la Democracia Cristiana, aunque transitó hacia tiendas de derecha, hizo historia, impulsado por el arribismo. Se desdibujó a temprana edad y luego de ser un cuadro político del gusto del medio pleno, traicionó a sus adherentes. Este fin de semana, sucumbió a las presiones del otro Sebastián, incluido sus orejeros y le dio el apoyo a José Antonio Kast. ¿A cambio de qué? Todo queda en familia, porque ahí se encuentra la tibieza del hogar.

En estos días, el dinosaurio Stegouros Elegassen hallado en la Patagonia y momias olor a azufre, se despercuden. En tropel, le entregan su adhesión a J. A. Kast y lo motejan de mesías. También se une a la hermandad, un tal Mauricio Macri, ex presidente de Argentina, investigado por espía y contumaz sinvergüenza. Esta cofradía de especuladores profesionales, vírgenes zurcidas en clínicas clandestinas, se disfraza de mayordomo, al servicio de los dueños de Chile. Mario Vargas Llosa, después de afinar los honorarios, envió su respaldo a Kast y prometió convencer a Keiko Fujimori, que se sume al coro celestial. Acostumbrado a las limosnas en dólares, apoya a cualquiera. Desde “La derecha cavernaria”, según sus propias palabras, pronunciadas bajo los efectos del delirio, hasta el fascismo troglodita.

 

Por Walter Garib

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