Crónicas de un país anormal

El corrupto gobierno de facto de Jeanine Añez

La OEA, lugar predilecto donde se reúnen los gobiernos vendidos a Estados Unidos, obedeció al amo y preparó, junto a la derecha boliviana, el golpe de Estado que derrocó a Evo Morales, que había triunfado en primera vuelta, con una leve diferencia de votos, frente al candidato Carlos Meza.

Evo Morales, de buena fe, invitó al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, (“pájaro de cuentas”), a la observación del proceso electoral; antes, para conseguir los votos necesarios para su elección de Secretario General de la OEA, le sobó el lomo al entonces Presidente de Uruguay, Pepe Mujica. De militante del Frente Amplio, una vez logrado el cargo, viró a la derecha, convirtiéndose en un siervo fiel a Estados Unidos.

Como Secretario General de la OEA, varios años después de ocurrido la intervención de ese Organismo en Santo Domingo, al borde de las lágrimas pidió perdón en nombre de esa Institución.

El Presidente Evo Morales, que cometió muchos errores, (el haber desconocido el resultado del plebiscito que le impedía presentarse por cuarta vez como candidato a la presidencia, por ejemplo), se le ocurrió la mala idea de invitar al cara dura y voltearepas, Luis Almagro, para que una misión de la OEA observara el proceso electoral boliviano.

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Las misiones de la OEA carecen de seriedad: en el fondo, sirven para reafirmar el triunfo de Presidentes y parlamentarios, yanaconas del imperio: en Honduras, por ejemplo, fraudulentamente ganó la elección para Presidente Juan Orlando Hernández, (su hermano está en prisión en Estados Unidos por narcotráfico). El gobierno de Estados Unidos reconoció ese triunfo y la OEA hizo otro tanto.

En el caso de Bolivia todas las comisiones designadas para el conteo de votos reconocen que Evo Morales ganó en la primera vuelta, por una diferencia muy estrecha de votos. La misma OEA se ha limitado a constatar lo que es evidente, algunos errores, sobre todo en las mesas rurales, zonas en las cuales es sabido que Morales obtuvo una alta votación.

“A la voz del amo relincha el caballo”, y la policía y los militares exigieron a Evo Morales que renunciara, (incluso, antes de terminar su tercer mandato). La sucesión correspondía a la presidenta del senado y, en su defecto, a la de la Cámara de Diputados, ambas pertenecientes al Partido MAS, que apoyaba a Morales. El cargo lo asumió, al final, la vicepresidenta del senado, Janine Añez, de la derecha, quien cree que su poder viene del derecho ser blanca, (rubia tinturada), y de Dios, que se lo comunicó directamente.

La Presidenta de facto que, además de ser limitada para ejercer el cargo, resultó ser una abusadora del poder y altamente corrupta y violadora de los derechos humanos.

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La pandemia ha atacado fuertemente a Bolivia, siendo los departamentos de La Paz, Santa Cruz, y Beni de donde es originaria la mandataria de facto. Los hospitales abarrotados de pacientes, carecen los mínimos elementos sanitarios.

El ministerio de Salud, con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, (BID), tramitó la compra de 170 respiradores, que se hizo efectiva con una empresa de Barcelona; el precio cada ventilador bordeaba los US7.000, y el gobierno boliviano pagó US 27.000, es decir, los US20 de diferencia se los robaron bien los funcionarios del ministerio de Salud o bien, otras otros intermediarios. Hasta ahora no se ha aclarado el asunto, sin embargo, aparecen como sospechosos el ministro del Ramo, Marcelo Navaja y el asesor jurídico, Fernando Valenzuela.

La muy hipócrita de Añez rasga vestiduras repitiendo la típica frase de “sinvergüenzas” y “caiga quien caiga”. El embajador y el cónsul de España en La Paz fueron declarados personas non gratas por el gobierno boliviano, de igual manera lo hizo con los representantes diplomáticos de Bolivia en España.

En estos últimos días el nuevo general en jefe del ejército de ese país, Sergio Orellana, ha exigido al senado que apruebe sin discusión los ascensos en las tres ramas de las Fuerzas Armadas, incluida la marina, (que tiene su base en Titicaca).

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Sin ningún respeto a la sumisión de las Fuerzas Armadas al poder civil, los oficiales de las tres ramas, en tenida de combate, penetraron en la oficina de la presidenta del senado y, posteriormente, en la Sala, dándole a la cámara alta un ultimátum con plazo de una semana para que responda sí o sí a la calificación de los altos mandos.

Las dictaduras, incluso, tratan de simular una cierta legalidad y sumisión a la Constitución que dice claramente, en el caso de Bolivia, que es la Presidenta de facto quien debe comunicar al Congreso la calificación y ascenso de los militares.

Las elecciones presidenciales y parlamentarias han sido postergadas para el mes de septiembre del presente año, pero se sospecha que volverán a ser aplazadas, so pretexto de la pandemia. para mantenerse en el poder.

 

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Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

12/06/2020

 

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